Cuando leas estas cartas, no dejes que caigan
como basura en el pavimento;
cuando leas estas cartas, pronuncia las palabras
que tus labios tengan movimiento,
tal vez el movimiento de labios te recuerde nuestros besos
o tal vez se muevan las palabras y salten a tu pecho.
Podrás responderlas, una y mil veces,
pero nunca dar respuesta al amor que las inspira.
¿Qué duda te queda después de leerlas? quizás ninguna,
pero vuelves a ellas cada día, repetitivamente
como puesta de sol.
Tal vez porque fuimos
como frutas del mismo racimo,
queriéndonos
como piedras golpeadas por la misma ola
parecidos en color y forma
moldeados tan perfectamente
que al morir uno, bien pudiera
servir de ataúd al otro.
Tal vez nuestro amor fue breve como un suspiro
o dañino y adictivo como un cigarrillo
pero, aún te necesito.
La falsedad de mis amigos aumenta tu vacío.
Tu leal y desprendida compañía
era una vena de alegrías.
Arquímides Guillén
como basura en el pavimento;
cuando leas estas cartas, pronuncia las palabras
que tus labios tengan movimiento,
tal vez el movimiento de labios te recuerde nuestros besos
o tal vez se muevan las palabras y salten a tu pecho.
Podrás responderlas, una y mil veces,
pero nunca dar respuesta al amor que las inspira.
¿Qué duda te queda después de leerlas? quizás ninguna,
pero vuelves a ellas cada día, repetitivamente
como puesta de sol.
Tal vez porque fuimos
como frutas del mismo racimo,
queriéndonos
como piedras golpeadas por la misma ola
parecidos en color y forma
moldeados tan perfectamente
que al morir uno, bien pudiera
servir de ataúd al otro.
Tal vez nuestro amor fue breve como un suspiro
o dañino y adictivo como un cigarrillo
pero, aún te necesito.
La falsedad de mis amigos aumenta tu vacío.
Tu leal y desprendida compañía
era una vena de alegrías.
Arquímides Guillén

